El almuerzo que sostiene el resto del día
Si entrenas por la tarde, el almuerzo es la comida que determina si llegas al gimnasio con energía o arrastrando los pies. Un almuerzo desequilibrado — mucho carbohidrato refinado, poca proteína — provoca el clásico bajón de las 17:00 justo antes de entrenar.
El patrón nórdico resuelve esto de forma sencilla: proteína animal de calidad en cada comida principal, tubérculos y cereales de grano entero (cebada, centeno, quinoa) en lugar de harinas refinadas, y verduras de raíz que aportan volumen y saciedad sin disparar las calorías. El resultado es una comida que te sostiene 4-5 horas sin necesidad de picar entre horas.
Nota del coach: las cantidades están calculadas para un adulto activo de entrenamiento de fuerza 3-5 días por semana. Ajusta las raciones de cereal y tubérculo según tu peso y tu objetivo (déficit, mantenimiento o superávit).