Reglas prácticas
Antes: llega hidratado. Si empiezas seco, ya vas tarde.
Durante: bebe a intervalos si sudas mucho o entrenas más de una hora.
Después: repón líquido y algo de sodio, sobre todo si la camiseta acaba empapada.
Señal útil: si bajas más de un 2% de peso corporal en la sesión, revisa tu estrategia.
Para sesiones cortas en sala fresca, agua suele bastar. Para entrenos largos, calor, humedad o mucha sudoración, los electrolitos empiezan a tener sentido. No por moda: porque pierdes sodio con el sudor.
Una opción sencilla: agua, una pizca de sal y comida normal después. Si entrenas fuerte más de una hora, puede entrar bebida con electrolitos y carbohidratos.
Ojo: beber litros sin sodio también puede ser mala idea. Hidratarse no es competir a ver quién traga más agua.
